Teniendo en cuenta que el hombre es un ser social y un ser de necesidades, luego del nacimiento del niño es de vital importancia que se logre establecer un código entre el bebé y el adulto (padre, madre, abuela u otro) para que se satisfagan las necesidades del niño. Según Bates, la comunicación en el niño se desarrolla en tres periodos:
· Periodo Perlocutorio: (0 a 6-7 meses) En este periodo el llanto es su herramienta para llamar la atención, no lo utiliza con una intencionalidad sino como una descarga motora, un reflejo. El papel del “adulto” será decodificar la necesidad y responder de una manera gratificante para el niño. Por ejemplo: cuando el bebé llora puede ser por hambre, por algún tipo dolor, etc.
· Periodo Ilocutorio: (7-8 meses a 12 meses) En este periodo la comunicación se hace intencional a través de la mirada, los gestos y los vocalizaciones. Comienza a surgir la intencionalidad si el adulto decodifica la necesidad de forma correcta permitiendo al bebé registrar experiencias de satisfacción.
La mirada es fundamental para la constitución del niño, ya que a través de ella se realizan interacciones entre el bebé y el adulto. Los gestos constituyen otra vía para la comunicación, ya que a través de las expresiones faciales y el tono del cuerpo se expresan emociones. Por ejemplo: se percibe en el rostro del niño cuando está feliz o angustiado ó también transmiten cuando se estiran para alcanzar algo o señalan para que le des determinado objeto.
· Periodo Locutorio: (12-14 meses en adelante) Aquí aparecen las primeras palabras, el inicio del desarrollo del habla.
... Natalia Sara...